lunes, 24 de noviembre de 2014

Argumentación Lúdica

Argumentación Lúdica

La disciplina de la imaginación.



La educación es un oficio que ha sido despojado en los últimos años de toda su dignidad pública y de gran parte de su legitimidad moral. Los planes de estudio y las temibles reformas educativas, que tienen la infatigable virtud de empeorar todo,
 Marginan cada vez más no ya a los saberes humanísticos. Pero nadie parece darse cuenta de que la razón principal es que el público está en el gran foso abierto entre la educación y la cultura, entre el saber y el estar al día, entre el trabajo lento, disciplinado, y fértil solo a largo plazo.

Desde que nacemos nuestros aprendizajes están ligados a nuestro instinto de supervivencia y a nuestras necesidades de comprender el mundo y hacernos una idea razonable de nuestra posición en él. La literatura, es una consecuencia del instinto de la Imaginación, que opera con plenitud en la infancia y que poco a poco suele ir atrofiándose, como todo órgano que se deja de usar.

Aprender a leer los libros y a gozarlos también es una tarea que requiere un esfuerzo largo y gradual, lleno de entrega y de paciencia, y también de humildad. Parece imposible que en las escuelas exista de verdad la posibilidad de que profesores y alumnos compartan la experiencia del aprendizaje de la imaginación de la racionalidad, que son también virtudes cívicas, pero vale la pena la temeridad de intentarlo.



La literatura es un aula donde un profesor sin más ayuda que su entusiasmo y su coraje le transmite a uno solo de sus alumnos el amor por los libros, el gusto por la razón de por la brutalidad, la conciencia de que el mundo es más grande y más valioso de todo lo que puede sugerirle la imaginación.



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